Por Mario Eloy Sulca
Esperamos con bastante expectativa el último film del maestro francés Gean Luc Godard. Este año, en Perú, en el Festival de Cine de Lima proyectaron un ciclo de cine denominado “La utopía perdida”. El siglo XX fue eso, estuvo inspirado de revolución y utopía, de aquél espíritu místico que nutrió a base de ciencia social y esperanza el alma de toda una generación, la generación de Godard. La revolución china, rusa, el movimiento de liberación nacional, París 68, las guerrillas sudamericanas, el proceso rebelde peruano y sudamericano estuvieron guíadas por el mito científico socialista.
Muy a pesar que desde finales del siglo XX el neoliberalismo pasó a ser la ideología principal en la mente mundial y la lógica del pragmatismo e individualismo se izaron en cánones de conducta global la civilización burguesa no ha cambiado en mucho. Tal patrón ideológico alienó aún más al hombre que, centrando en el interés propio, en un contexto de initerrumpida revolución tecnológica, su generalidad, empezó a adolecer de miopía sistémica. Dicha revolución tecnológica del sistema brillaría tanto que encegueció a un más a un ingente sector de oprimidos ahora obtuso, incluso su intelectualidad, en comprender su problema social y, por ello, de resolver el particular
Esperamos con bastante expectativa el último film del maestro francés Gean Luc Godard. Este año, en Perú, en el Festival de Cine de Lima proyectaron un ciclo de cine denominado “La utopía perdida”. El siglo XX fue eso, estuvo inspirado de revolución y utopía, de aquél espíritu místico que nutrió a base de ciencia social y esperanza el alma de toda una generación, la generación de Godard. La revolución china, rusa, el movimiento de liberación nacional, París 68, las guerrillas sudamericanas, el proceso rebelde peruano y sudamericano estuvieron guíadas por el mito científico socialista.
Muy a pesar que desde finales del siglo XX el neoliberalismo pasó a ser la ideología principal en la mente mundial y la lógica del pragmatismo e individualismo se izaron en cánones de conducta global la civilización burguesa no ha cambiado en mucho. Tal patrón ideológico alienó aún más al hombre que, centrando en el interés propio, en un contexto de initerrumpida revolución tecnológica, su generalidad, empezó a adolecer de miopía sistémica. Dicha revolución tecnológica del sistema brillaría tanto que encegueció a un más a un ingente sector de oprimidos ahora obtuso, incluso su intelectualidad, en comprender su problema social y, por ello, de resolver el particular
Pero, José Saramago, en un Ensayo sobre la ceguera, nos precisa lo paradógico de "el ser ciegos para recién poder ver". Y es entonces que los pueblos del mundo, tras décadas de globalización, de neoliberalismo, por necesidad, reobservan su actual paupérrima condición. Es así que opera la natural ley de la negación social, del empezar a pensar y actuar contra el statu quo, nuevamente la herejía política antisistémica reimpulsando el progreso social...
Se avecinan nuevos prometedores tiempos: con esto de la crisis económica mundial, las editoriales europeas agotaron El Capital de Marx, el principal referente socialista.
“Socialismo” ha de ser la versión, visión y posición política de Godard, en formato artístico y tras la magia del lente, del proceso revolucionario social del siglo XX y en plena recomposición del presente siglo de las fuerzas progresistas mundiales. Espero en ese balance artístico de Godard, la consecuencia de su arte político no obstante estos tiempos, espero eso de "Socialismo".
“Socialismo” ha de ser la versión, visión y posición política de Godard, en formato artístico y tras la magia del lente, del proceso revolucionario social del siglo XX y en plena recomposición del presente siglo de las fuerzas progresistas mundiales. Espero en ese balance artístico de Godard, la consecuencia de su arte político no obstante estos tiempos, espero eso de "Socialismo".

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